martes, 9 de marzo de 2010

Asháninkas luchan por preservar su tradición

Domingo 7 de Marzo del 2010
MAZAMARI. La guerra no ha terminado en Teoría. El jardín de niños representa solo la primera batalla ganada en esta comunidad asháninka (a solo media hora de Mazamari) que después de resistir valientemente a Sendero Luminoso, hoy combate contra una educación que desconoce su cultura. Cuando Inés Pichuca pisó por primera vez el colegio, lo primero que le dijo el profesor fue que se olvidara de su lengua materna. La pinkatsaro, como se le dice en asháninka a la jefa de la comunidad, tenía entonces 10 años y no comprendía por qué debía borrar lo que su madre y sus abuelos le habían enseñado.
Si hoy los padres observan con orgullo el jardín de Teoría es porque gracias a él los niños asháninkas le han ido perdiendo el miedo a la escuela. Porque no es solo una casa pintada de colores o uno de los pocos centros de educación inicial en comunidades nativas, sino un espacio donde los más chicos inician una transición escolar sin olvidar sus tradiciones.
“Se usa la cushma [vestimenta típica asháninka] en los días de formación () y en el aula hablamos sin vergüenza en nuestra lengua y en castellano”, cuenta Ricardina López Jonata, quien es asháninka del Bajo Perené y desde que se graduó como profesora vive recorriendo distintas comunidades amazónicas donde le toca enseñar. Muchas veces, esto ha significado para ella separarse por largos períodos de su familia.
FALTAN MAESTROS BILINGÜESEl jardín funciona bajo el sistema de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), pero en sus primeros años fue un programa no escolarizado de educación inicial a cargo de padres con primaria completa. El Ministerio de Educación lo reconoció como un nido recién el 2003.
Aunque la comunidad ha logrado también la implementación de una cuna o ivanco jananeki (la versión amazónica del wawa wasi) y tiene una escuela primaria y secundaria, Inés Pichuca dice que el número limitado de maestros, sus constantes rotaciones y la designación de aquellos que no hablan su lengua materna siguen siendo grandes obstáculos para una educación intercultural bilingüe real. El de Teoría es un problema que enfrentan muchas comunidades nativas: de acuerdo con la Evaluación Censal del 2008, el 46% de los docentes que forma parte de la EIB no tiene una formación bilingüe. Además, el 59% de ellos habla una lengua distinta a la de la zona donde enseña.
Sin embargo, esta comunidad asháninka ha encontrado aliados en la Asociación de Maestros Bilingües de la Selva Central (Amabisec), que reúne a 220 profesores nativos, y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) para mejorar las condiciones educativas de sus hijos.
Hace tres años, Teoría , donde uno de cada tres habitantes tiene menos de 8 años, fue elegida zona piloto del proyecto Niños de la Amazonía, propuesta pedagógica que involucra a los padres, la comunidad y los docentes en la mejora del aprendizaje de los menores de 8 años. El 2008 se replicó en las comunidades vecinas de Tsiriari, Pangá y Gloriabamba.
UN SISTEMA MEJORADORegina Moromizato, educadora y coordinadora del proyecto, explica que los esfuerzos se concentraron en el jardín y en los primeros grados de primaria, partiendo de que la transición del hogar al colegio es la oportunidad para que el niño se inserte bien en el mundo escolar. “El niño transita hacia nuevos contextos, maneras de relacionarse e integrar cosmovisiones, pero muchas veces no se dan las condiciones adecuadas”, sostiene.
Con los padres, la universidad empezó por fortalecer prácticas saludables de crianza —desde la nutrición hasta la higiene de los chicos— y su mayor participación en la escuela. Mientras, con los docentes se preparó una propuesta curricular que incorporara la realidad de la zona. Esto se tradujo, por ejemplo, en espacios de juego que emplearan elementos de la cultura asháninka y la recuperación de sus tradiciones orales.
Pese a las dificultades (los primeros maestros capacitados fueron rotados por la UGEL Satipo el 2009), ya se notan algunos cambios. Los padres cuentan que sus hijos se sienten más motivados para asistir a clases. Mientras, los maestros creen que tienen más herramientas para acercarse a los niños, aunque advierten que su trabajo no es valorado por el Ministerio de Educación. “Nosotros recorremos grandes distancias para enseñar en escuelas donde no hay más que mucha voluntad de las comunidades y de sus maestros, pero eso no es tomado en cuenta cuando se nos evalúa”, dice David Cochachi, presidente de la Amabisec .
LA IDEA DE PROGRESOEl terrorismo hizo que muchos niños asháninkas abandonaran sus escuelas. Ello explica por qué este pueblo amazónico tiene uno de los más altos índices de analfabetismo y también la preocupación de sus actuales líderes por contar con mejores servicios educativos para sus nuevas generaciones. “Somos conscientes de la importancia de su educación para progresar, pero sin que ello signifique la pérdida de su identidad. Queremos que nuestros hijos se eduquen y sean maestros, policías o doctores, pero que esto se revierta a favor de las comunidades”, apunta Inés Pichuca.
Este es el último año del proyecto Niños de la Amazonía y La Municipalidad de Mazamari se ha comprometido a darle continuidad a la experiencia con apoyo financiero para mejorar las escuelas.
La escuela fracasa si se impone solo como “castellanización”Muchos niños que hablan su lengua originaria y que provienen de culturas básicamente orales descubren por primera vez el mundo escrito en el colegio. Pero, ¿qué ocurre cuando su maestro no habla su lengua y tiene que enseñarle otra que además implica un sistema de escritura? Muchas veces, la enseñanza y el aprendizaje se convierten en frustración.
En la Amazonía existen más de 50 lenguas que pueden agruparse en 16 familias diferentes.
Heriberto Bustos, de la Dirección de Educación Rural del Ministerio de Educación, sostiene que en la medida que se han adaptado alfabetos y sistemas de escritura de las lenguas de etnias amazónicas, se han creado materiales educativos y capacitado a los profesores de la EIB para la enseñanza en dos lenguas (la originaria y el castellano). Ello ha ocurrido hasta el momento con diez lenguas, entre las que figuran la asháninka y la shawi.
Sigfredo Chiroque, investigador del Instituto de Pedagogía Popular (IPP), señala que mientras solo exista una visión de alfabetización entendida como “castellanización” se mantendrán las altas tasas de deserción y fracaso escolar en los alumnos de las escuelas rurales de las comunidades indígenas.
SEPA MÁSSurgió del nombre de un aveLa comunidad nativa inicialmente se llamó Tiori por la gran cantidad de pájaros del mismo nombre de la zona. Sin embargo, en la década del setenta, durante el proceso de titulación de tierras, funcionarios encargados del registro castellanizaron el nombre como Teoría.
LAS CIFRAS5De cada 100 niños de entre 3 y 5 años cuya lengua materna es indígena reciben educación inicial en el Perú, según un reporte del Foro Educativo.
11De cada 100 niños de primaria con una lengua materna distinta al castellano reciben educación intercultural bilingüe, revela el mismo documento.
55De cada 100 niños de la escuela rural terminan la educación primaria y solo 24 de cada 100 la secundaria, según el Ministerio de Educación.

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