domingo, 9 de octubre de 2011

LEGISLACION FORESTAL Y PUEBLOS INDIGENAS

POR ALEXIS BUSTAMANTE CASAS


INTRODUCCION

El presente trabajo se ha elaborado a fin de crear conciencia en la sociedad acerca de los diversos problemas que sufren nuestros hermanos de la Amazonía peruana, con ello me refiero específicamente a las comunidades nativas que allí habitan los cuales actualmente ven amenazados sus territorios por las tres formas de explotación de recursos naturales, vale decir explotación de recursos mineros, explotación de recursos energéticos y la tradicional explotación de recursos forestales.

La presente monografía toma una especial atención a la explotación de los recursos forestales en el entendido que las otras formas de explotación ya son objeto de investigación por otros compañeros en el presente curso de “Derecho del Indígena”.

Respecto a la explotación legal (cuando ésta es excesivamente abusiva y sin ánimo de seguir un desarrollo sostenible) e ilegal de recursos forestales, constituidos como los principales problemas para con las comunidades nativas de nuestra Amazonía, resulta importante conocer lo prioritario y delicado del tema, en principio debemos tomar conciencia a fin establecer mecanismos para que nuestros hermanos indígenas puedan seguir subsistiendo en su territorio, teniendo siempre presente que ellos están íntimamente relacionados con su medio ambiente, medio ambiente que los hace mantener una interacción constante con las especies únicas allí ubicadas y con sus bosques y recursos forestales con los cuales muchas veces se evidencian vínculos de tipo espiritual.

Ante estos hechos surge una interrogante ¿Dónde está el Estado y qué medidas asumirá para proteger a este grupo más minoritario de ciudadanos peruanos? Las respuestas a estas interrogantes no son tan alentadoras pues el Estado nuevamente se contradice en su accionar, pues por un lado su Constitución Política profesa el desarrollo agrario y garantiza el derecho de propiedad sobre la tierra en forma privada o comunal, señalando además que la propiedad de las tierras de las comunidades campesinas y las nativas son imprescriptibles, y que además respeta la identidad cultural de estas comunidades, sin embargo, por otro lado desarrolla una agresiva política de explotación de recursos que lejos de beneficiar a la población en general, termina desfavoreciendo a los grupos más débiles y beneficiando a ciertos círculos de poder. Estoy de acuerdo con la explotación de recursos naturales como fuente de ingresos y riqueza pero coincido en que esta explotación debe ser adecuadamente controlada, fiscalizada y por supuesto debe desarrollarse mecanismos de protección para el cuidado de estas comunidades todo lo contrario significaría una suma de atentado contra derechos fundamentales humanos, como el derecho a la vida, a la integridad, a la identidad cultural, al uso y disfrute de las tierras tradicionales, entre otros.

Asimismo, en paralelo a los problemas sociales presentados hay un problema que no podemos dejar de olvidar y que ha estado presente en el transcurso de los años y sobre el cual pretendo hacer un llamado de alerta, me refiero a los problemas ambientales que afectan nuestros bosques en esta cuenca del amazonas, alrededor del mundo se hace concientización de lo peligroso que son las quemas y tala de bosques pero al parecer debido a la gran sobrepoblación que hay, casi es imposible evitarlo, en algunos lugares que aun se conservan reservas forestales que son las que contribuyen en gran parte a mantener el clima un poco estable. No debemos olvidar que la cuenca del Amazonas se constituye como uno de los 5 pulmones que desintoxican al mundo. Por tanto, resolver el problema ambiental también constituye una de las prioridades del Estado y de la sociedad.









CAPITULO I.- LOS BOSQUES



1. CONCEPTOS Y GENERALIDADES.-


La primera consideración que debemos tener en cuenta al hablar del bosque es la diversidad de interpretaciones técnicas que tiene este concepto, sobre todo cuando estas difieren de la idea intuitiva que normalmente se tiene del mismo.

Parece claro que todos entendemos el bosque como una agrupación de árboles, pero aquí mismo es donde empiezan las distinciones. La silvicultura, ciencia que desarrolla el cultivo y cuidado del bosque, limita la noción de árbol a los vegetales con más de 7 m de altura con un solo tronco definido y copa diferenciada; entre 3 y 7 m se denomina matorral arbustivo y entre 1,5 y 3m matorral alto o subarbustivo. Botánicamente se recoge el límite inferior de la categoría arbórea en 5m, con copa diferenciada pero sin especificar un solo tronco definido.

Por otro lado, la definición de la RAE recoge la necesidad de una determinada espesura y extensión. De esta forma, los pies deben estar suficientemente próximos como para cubrir como mínimo 1/3 de la superficie del terreno y su extensión mínima debe ser tal que permita el desarrollo de un microclima propio, el cual determinará una flora característica adaptada a estas condiciones diferenciadas del entorno, especialmente al grado de sombra y humedad.

El concepto de bosque ligado al más amplio de monte nos lleva a la idea de serie de vegetación o sucesión ecológica. La sucesión es el proceso que transcurre desde la ocupación de un terreno desnudo (por parte de vegetación colonizadora o pionera), hasta el establecimiento de las etapas finales, más complejas y de mayor biomasa, compatibles con unas condiciones ambientales concretas (clímax, vegetación potencial o ecosistemas terminales), pasando sucesivamente por la sustitución de unas comunidades por otras (etapas seriales).

Sin embargo, el sentido más amplio y genérico del término parece ser el utilizado en la interpretación geobotanica de los bosques ibéricos realizada en un trabajo publicado 1998 con el mismo titulo: siempre que "el árbol es un elemento conspicuo y repetido en las formaciones vegetales, con independencia de su talla, densidad (número de pies por hectárea), o grado de sombra proporcionado". Por tanto, de acuerdo con esta interpretación, lo que caracteriza al bosque es el predominio del estrato arbóreo sobre otros herbáceos o arbustivos.


2. CLASIFICACION DE BOSQUES.-

Para continuar con el desarrollo del presente trabajo procederé a señalar una clasificación aceptada en el medio sobre las distintas categorías de bosques estudiadas :

BOSQUE VIRGEN: Aquél en que el hombre no ha ejercido influencia alguna, y si lo ha hecho, hoy ya no quedan rastros de ello, de forma que todo lo presente se puede entender como producto de procesos y funcionamiento puramente naturales.

BOSQUE NATURAL: Cuanto más cerca esté un bosque de su situación original (virginal) más natural se considera. En ocasiones se ha considerado como naturales a los derivados de los existentes en 1800 o cuando proceden del momento histórico con menor presencia de este tipo de formaciones.

BOSQUE VIEJO: Cuando ha existido de forma continuada al menos durante 300 o 400 años, manteniendo árboles de estas edades o cercanas.

BOSQUE SEMINATURAL: Formación que, aunque haya sufrido o sufra alteraciones de origen humano, aún mantiene buena parte de sus características naturales. Esta situación puede encontrarse tras abandonar el uso de los bosques y permitir su desarrollo sin interferencias durante décadas, aunque también algunos de los usos tradicionales del bosque permiten el mantenimiento continuo de una situación que se puede considerar seminatural.


3. LOS BOSQUES COMO RECURSOS NATURALES.-

Los bosques son el recurso natural renovable más importante del país tanto por su extensión como por su importancia económica. Con una superficie boscosa de cerca de 73 millones de ha (57% del territorio nacional) el país ocupa el 2do lugar en América del Sur.

La importancia de los bosques es económica, social y ambiental o ecológica.

Respecto a la importancia económica; está dada por los numerosos productos que se obtienen de ellos tanto maderables (unos 8 millones de M3 de madera/año) y no maderables (leña, plantas medicinales, alimentos vegetales, carne de monte, fibras, tintes, etc.). En el Perú se usan unas 4,400 especies de plantas para 48 fines distintos y que representan un valor de US$ 4,000 millones al año. El potencial maderero total del país se calcula en 5,600 millones de M3 de los cuales se aprovechan 8 millones al año.
Respecto a la importancia social; ésta se da por la alta dependencia de grupos humanos de los recursos forestales tanto para la obtención de diversos productos (leña, alimentos, medicinas, fibras, etc.) como para su subsistencia cultural, como las comunidades indígenas amazónicas, que viven en y del bosque.

Por último, su importancia ambiental o ecológica consiste en los servicios ambientales que prestan los bosques como la conservación del agua y de las cuencas de los ríos, la conservación de los suelos, la conservación de la diversidad biológica (especies de flora, fauna, microorganismos y recursos genéticos). La conservación de los bosques es de alta prioridad.


4. LOS BOSQUES FORESTALES EN AMERICA DEL SUR.

En el numeral anterior hacíamos referencia a que en América del Sur nuestro país ocupaba el segundo puesto en cuanto a presencia de bosques forestales se refiere. Y hablando de ello, ¿qué otros recursos forestales podemos encontrar en América del Sur? Responderemos a esta interrogante con el desarrollo del presente numeral.

En principio debo acotar que los bosques de América del Sur cuenta con una basta diversidad de especies, biodiversidad. La subregión de América del sur tropical, que comprende Colombia, Guayana Francesa, Guyana, Suriname, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y Brasil, constituye la concentración más grande de bosque pluvial tropical del mundo, con cerca de 885 millones de hectáreas situadas en la cuenca del Amazonas y otras 85 millones de hectáreas en el complejo de la cuenca del Orinoco y del Paraná. El área total de la tierra en América del sur tropical es de 1 387 millones de hectáreas.

El bosque pluvial tropical de Amazonía se considera como el ecosistema más rico del mundo en cuanto a biodiversidad. De acuerdo a una clasificación en orden de país, Brasil cuenta con mayor biodiversidad, seguido por Colombia, en cuarto lugar, y Perú en el séptimo.

Esta ecozona da cuenta del 85% del total de la cubierta forestal y aproximadamente el 60 por ciento del total de la cubierta de la tierra de la subregión, desempeñando un papel muy importante en el contexto económico así como ambiental de estos países. Sin embargo, los climas y tipos de bosque asociados van desde lo árido y semi-árido al pluvial. La zona ecológica predominante es el bosque pluvial tropical, que representa el 36 por ciento del área total, seguido de un bosque deciduo húmedo tropical que abarca el 24 por ciento, un bosque montano tropical que alcanza el 10 por ciento y un bosque seco tropical del 9.5 por ciento.

En la parte norte de la subregión, los llanos de Venezuela y Colombia constituyen bosques abiertos subhúmedos típicos, al igual que en el cerrado situado en la parte centro-occidental del Brasil. El certão o caatinga en el nordeste del Brasil es un ecosistema semiárido típico, como lo es el chaco paraguayo y las formaciones de bosque seco situadas a lo largo del litoral Pacífico del Perú.

El bosque pluvial tropical de la cuenca del Amazonas inicia en la cordillera de los Andes en Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela a más de 3,000 m de altitud. El bosque rodea la inmensa llanura amazónica, la mayor parte de la cual se sitúa en el interior del Brasil, y mantiene una fuerte relación de índole ecológica y socioeconómica con las partes inferior de la cuenca. La contribución de los recursos forestales a las economías nacionales de la subregión es aún muy baja, proporcionando menos del 2% del PIB, a excepción del Brasil, en donde se estima que estos aportan el 5% del PIB. Sin embargo, en la economía informal, en particular modo en los asentamientos rurales e indígenas, el bosque desempeña un papel fundamental, aportando la principal fuente de subsistencia de la población, en materia de alimentos, agua, materiales para construcción de habitaciones y otros productos forestales .

Como punto final de este numeral es oportuno realizar la siguiente observación; los bosques secos de América del Sur cubren casi 250 millones de hectáreas pero están siendo amenazados por el corte y la agricultura. Se considera que muchos bosques secos están más amenazados que los bosques lluviosos pero, sin la gran variedad de plantas y animales, ellos no atraen tanto la atención para su conservación.






















CAPITULO II.- REALIDAD FORESTAL EN EL PERÚ


1. EL POTENCIAL FORESTAL.-

El Perú tiene 12.5 millones de hectáreas potenciales para ser otorgadas en concesiones forestales, de un total de 20 millones de hectáreas de bosques de producción permanente a nivel nacional . A la fecha sólo 7.5 millones de hectáreas han sido concesionadas, de las cuales 1.5 millones se han devuelto al Estado porque fueron declaradas caducas.

El Estado consciente que debe avanzar rápidamente al tener este potencial, ha publicado correspondientes decretos legislativos (los cuales desarrollaremos más adelante) correspondientes para fortalecer el sistema de control de concesiones forestales esto como parte de la política de desarrollo sostenible.

Los 7.5 millones de hectáreas concesionadas producen anualmente, mediante vía legal, un millón de metros cúbicos de madera. Sin embargo, cuando se otorgan mediante diferentes mecanismos de habilitación para acceder al bosque (permisos, extracción, entre otros), sólo 100 mil hectáreas producen cuatro millones de metros cúbicos de madera.

Es aquí cuando vienen los problemas de la tala ilegal pues más que el tema de concesiones (que también tienen algunos problemas), la mayoría proviene de los sistemas de permisos que se tiene actualmente autorizados.

Con el desarrollo de la nuevas normatividad este contexto se regulará con el Sistema Nacional de Control Forestal, el cual será una herramienta que entregará información del bosque a todo el público interesado.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en el 2010 la demanda no cubierta de madera en el mundo será de 500 millones de metros cúbicos, lo cual colocó a Perú como uno de los principales abastecedores .

Actualmente, el promedio de extracción de una concesión forestal es siete metros cúbicos por hectárea, mientras que el promedio de un bosque es 100 a 150 metros cúbicos.


2. LA EXPLOTACION DEL CAUCHO.-

En este numeral trataré la explotación del caucho por considerarlo uno de los principales problemas como los recursos forestales en nuestra amazonía, además de representar uno de los principales abuso contra derechos fundamentales de los pobladores indígenas de esta zona. El problema lleva arraigado mucho tiempo en nuestro territorio

La explotación del caucho, también llamado “jebe” o shiringa por los nativos de la selva, tomó importancia a finales del siglo XIX y significó el despertar de ciudades amazónicas como Iquitos en Perú (en 1851 era un modesto pueblo de pescadores con menos de 200 personas convirtiéndose, en 1900, en una pujante ciudad de 20 mil habitantes) o Manaos en Brasil.

La demanda del comercio internacional impulsó la extracción de este recurso natural que trajo importantes beneficios al tesoro público entre 1882 y 1912. Un nuevo mito de “El Dorado” se elaboraba en la selva, aunque para las poblaciones de aborígenes representó la quiebra de su organización social, de su vida económica y de sus creencias. Esto sin contar el problema demográfico. De esta forma se escribía una nueva página del eterno choque entre las necesidades de Occidente y el modo de vida de los indígenas americanos.

Para el país la explotación cauchera representó un importante, aunque violento, paso en la ocupación, bajo criterios nacionales, del espacio amazónico. En este sentido se exploró la Amazonía reiniciándose importantes estudios geográficos a cargo de la Junta de Vías Fluviales, creada en 1901, que continuó a los de la Comisión Hidrográfica que funcionara desde 1860.

Los nativos de la selva usaban el caucho para sus juegos (hacían pelotas con él) o para impermeabilizar bolsas. El mundo occidental comenzó a necesitarlo desde 1823 cuando Macintosh logró patentarlo para la manufactura de productos impermeables. Más adelante, en 1839, Charles Goodyear descubrió que si el caucho se mezclaba con azufre y se calentaba se obtenía un producto más fuerte, elástico y resistente tanto al frío como al calor.

A raíz de ese descubrimiento, el "vulcanizado", la producción del caucho en Brasil, por esos años el primer productor mundial, se incrementó notablemente para subir de 338 toneladas en 1840 a 2,673 en 1860. A finales de siglo, el caucho se convirtió en un producto imprescindible para la industria automotriz cuando, en 1888, se patentó el procedimiento para fabricar llantas inflables.

El auge cauchero atrajo a la amazonía a numerosos migrantes que trabajaron en su explotación (como los casi míticos Carlos Fermín Fitzcarrald o Julio César Arana) y en los servicios vinculados a la misma.

Como cualquier industria extractiva, no consideraba útil la conservación del medio ecológico ni la del árbol productor del jebe, pues se pensaba que el recurso era inagotable (como antes parecía serlo el guano). De esta manera, los árboles eran talados indiscriminadamente y los caucheros pronto se ganaron una siniestra fama frente a la población nativa. Eran los portadores del mal, además de ser transmisores de enfermedades, como el tifus o la malaria, que diezmaron seriamente a la población nativa. Se calcula que unos 40 mil nativos murieron de estas enfermedades durante el "boom cauchero".

Si miramos algunas cifras, en 1897 el caucho representaba el 9.3% del total de las exportaciones del país. En 1884 se exportaron 540,529 kilos mientras que, entre 1900 y 1905, salieron por el puerto de Iquitos más de 2 millones de kilos de caucho por año. De otro lado, en 1900 el monto en libras esterlinas por su exportación fue de 378,318 y en 1905 fue de casi un millón. A partir de ese momento, le salieron competidores de otras partes del mundo. Exploradores británicos habían exportado plantas a la India y a Ceylán donde se desarrollaron extensas plantaciones. El precio del caucho empezó a disminuir en el mercado. Luego aparecería el jebe sintético. La era del caucho estaba finalizando para el país.

Como conclusión de este capítulo tengo que mencionar que la explotación del caucho marcó para siempre a la selva peruana: provocó un traumático movimiento migratorio de su población nativa, y la inmigración de gentes de otras zonas del país y del resto del mundo, dejando una huella imborrable en la faz urbana de Iquitos y en el mapa racial, cultural y social de toda la región.


3. LA DEFORESTACION.-

La deforestación es el proceso por el cual la tierra pierde sus bosques en manos de los hombres. Me explico; el hombre en su búsqueda por satisfacer sus necesidades personales o comunitarias utiliza la madera para fabricar muchos productos. La madera también es usada como combustible o leña para cocinar y calentar. Por otro lado, las actividades económicas en el campo requieres de áreas para el ganado o para cultivar diferentes productos. Esto ha generado una gran presión sobre los bosques.

Al tumbar un árbol se afecta al bosque, a los organismos que allí vivían quedando estos sin hogar. En muchos casos los animales, plantas y otros organismos mueren o les toca mudarse a otro bosque. Destruir un bosque significa acabar con muchas de las especies que viven en él. Algunas de estas especies no son conocidas por el hombre. De esta manera muchas especies se están perdiendo día a día y desapareciendo para siempre del planeta.

Si esto le ocurre a los pequeños seres vivos imaginemos el cuantioso daño que pueden sufrir las comunidades nativas de la amazonía.

Tomemos como ejemplos lo que ocurre en algunos países vecinos: En Colombia, por ejemplo, se deforestan entre 1.5 a 2.2 millones de acres al año. Esto es igual a más o menos 4 millones de canchas de fútbol al año o 456 canchas en una hora o 7.6 canchas por minuto. Si esto continua, Colombia no tendrá bosques en 40 años.

Las selvas tropicales de nuestro planeta, localizadas principalmente en América del Sur y Central, África Central y el sudeste asiático, sufren diariamente la tala indiscriminada de sus árboles, muchos de ellos con cientos de años de antigüedad; cada minuto que pasa queda arrasada una superficie de selva equivalente a la de un campo de fútbol.

Hay dos razones principales que ocasionan esto. Una es la demanda de madera por parte de ciertos países, que permite a las naciones endeudadas del tercer mundo obtener dinero fácil; la otra es la transformación de los bosques en superficies dedicadas a la agricultura y ganadería. El primer motivo es rentable para quienes lo practican, pero el segundo no; los suelos del ecosistema tropical contienen un alto porcentaje de hierro y aluminio. Al exponerse a la acción del sol y el aire se endurece, y la poca tierra fértil que le queda es arrasada por las lluvias.

Aunque ocupan sólo el 14% de la superficie terrestre las selvas contienen el sesenta por ciento de las especies animales y vegetales vivas del planeta. En ellas hay muchos recursos que podrían ser utilizados por el hombre sin dañar el equilibrio ecológico: desde vegetales comestibles hasta componentes químicos usados en los más diversos campos de la medicina y la industria.

Hay otro tema relacionado con las selvas: el dióxido de carbono. Los países industrializados emiten 2200 millones de toneladas anuales de este gas procedente de la quema de combustibles fósiles, mientras que otras naciones lanzan al aire otros 1300 millones de toneladas por año como subproducto de los incendios masivos de bosques.

De lo anterior es oportuno preguntarnos ¿Y esto qué tiene que ver? Muy simple: además de reducir las emisiones debe llevarse a cabo un plan de reforestación masiva. Si tenemos en cuenta que una hectárea de bosque tropical puede neutralizar unas diez toneladas de dióxido de carbono al año, habría que crear un bosque de tres millones de kilómetros cuadrados, superficie equivalente a las dos terceras partes del territorio de la República Argentina.

También se propone se propone la fiscalización de las actividades ilícitas de explotación de los bosques por parte de comisiones municipales y de gobierno, el combate masivo a la corrupción imperante en todos los estamentos oficiales y la valoración de productos forestales no maderables así como de los servicios ambientales prestados por los bosques.

El proceso de deforestación ocurrido en la Región Oriental del Paraguay muestra que en 40 años, comprendidos entre 1.945 y 1.985, ha llegado a eliminar 4.916.452 hectáreas, lo cual representa un promedio aproximado de 123 mil hectáreas cada año. En dicho periodo resalta el intervalo de 8 años, entre 1.968 y 1.976, en que la tasa de deforestación fue aproximadamente 212 mil hectáreas cada año. Estudios del año 1985, indican que en el año 1.985 existían 3.507.670 hectáreas de bosques continuos, de los cuales el 32,8% estaban constituidas por pequeños bosques residuales y el 68,8% restante por bosques de valor comercial bajo, como consecuencia de la disminución de sus especies más valiosas.

En el periodo comprendido entre 1.985 y 1.991, se produjo una deforestación de 2 millones de hectáreas aproximadamente, con una tasa media de aproximada de 290 mil hectáreas cada año.

En relación a la Región Occidental, dan cuenta que las colonias establecidas en la zona central del Chaco llegaron a un promedio de deforestación de 45 mil hectáreas anuales.

Este proceso de deforestación, aunque evidentemente menor comparado con la Región Oriental del Paraguay, es bastante significativo por la fragilidad de los ecosistemas del Chaco, demostrados por la numerosas evidencias de erosión eólica y la salinización de suelos que se están verificando en diferentes zonas de la Región.

Queda bien evidenciado que la destrucción de los bosques ha resultado principalmente de las malas practicas agrícolas y cría de ganado, asociados de problemas de uso y tenencia de la tierra. De hecho estos principales elementos causales de la deforestación, demuestran que el problema forestal ha estado fuertemente ligado a la tenencia de la tierra y a los modelos de reforma agraria y de producción agropecuaria del país.



4. LOS BOSQUES DE PROTECCION.-

Los Bosques de Protección son áreas que se establecen con el objeto de garantizar la protección de las cuencas altas o colectoras, las riberas de los ríos y de otros cursos de agua y, en general, para proteger las tierras frágiles que así lo requieran.

En ellos se permite el uso de recursos y el desarrollo de aquellas actividades que no pongan en riesgo la cobertura vegetal del área. Actualmente, existen Bosques de Protección que cubren una superficie de 389 986,99 hectáreas que representan el 0,3 % del territorio nacional.

Los Bosques de Protección son:

1. Aledaño a la Bocatoma-Canal Nuevo Imperial
2. Puquio Santa Rosa
3. Pui Pui
4. San Matías-San Carlos
5. Pagaibamba
6. Alto Mayo














CAPITULO III.- EL ESTADO EN LA ACTIVIDAD FORESTAL


1. EL CONAFOR Y EL OSINFOR

El CONAFOR

La ley forestal y de fauna silvestre creó el CONAFOR como el organismo consultivo del más alto nivel del MINAG en materia de política forestal y de fauna silvestre. El CONAFOR cuenta con una secretaría administrativa y técnica a cargo de la autoridad nacional forestal y de fauna silvestre.

El reglamento de la ley forestal y de fauna silvestre establece que el CONAFOR tiene como funciones:

a. Asesorar al ministro de Agricultura en la formulación e implementación de la política forestal y de fauna silvestre.
b. Opinar respecto de la propuesta del plan nacional de desarrollo forestal elaborado por la autoridad nacional forestal y de fauna silvestre.
c. Opinar en los demás asuntos sobre materia forestal y de fauna silvestre que sean sometidos a su consideración.
d. Evaluar el informe anual sobre la situación de la actividad forestal y de fauna silvestre en el país, presentado por la autoridad nacional forestal y de fauna silvestre.

El CONAFOR debe reunirse en forma regular un mínimo de 3 veces por año para:
a. La revisión y opinión sobre el plan nacional de desarrollo forestal.
b. Una evaluación de su ejecución.
c. La evaluación del informe anual presentado por la autoridad nacional forestal y de fauna silvestre.

En forma extraordinaria, por citación de su presidente o a solicitud de 2 o más de sus miembros, el CONAFOR puede reunirse para el tratamiento de temas forestales de interés nacional o regional. El reglamento interno del CONAFOR será aprobado por resolución suprema refrendada por el ministro de Agricultura.

Sin embargo, nunca se ha convocado, ni ha existido reunión del CONAFOR.

EL OSINFOR.-

Por su parte el OSINFOR fue creado mediante Decreto Legislativo N° 1085, publicado en el diario oficial El Peruano el 28 de Junio de 2008. Es el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre, encargado a nivel nacional, de supervisar y fiscalizar el aprovechamiento sostenible y la conservación de los recursos forestales y de fauna silvestre, así como de los servicios ambientales provenientes del bosque otorgados por el Estado a través de diversas modalidades de aprovechamiento.














CAPITULO IV.- LEGISLACION FORESTAL EN EL PERU


1. ANTECEDENTE A LA LEY FORESTAL Y DE FAUNA SILVESTRE – LEY 27308.

Como señalamos anteriormente, la cuenca amazónica peruana ocupa una extensión de 956,751 Km.2, es decir, ocupa el 74.44% de la superficie del país. Sin embargo, el área conocida como los bosques amazónicos peruanos ocupan una extensión de 676,347.63 Km.2 . Estos bosques se dividen en dos áreas bastante diferentes: Amazonía Alta y Amazonía Baja.

Más de la mitad del territorio peruano está cubierto por estos bosques naturales, lo cual coloca al Perú como el segundo país en América Latina y el séptimo en el mundo en términos de cubierta forestal.

Los bosques constituyen uno de los recursos naturales más importantes del país por su valor de producción, fundamentalmente, por los servicios que éstos proveen. Madera, plantas medicinales, alimentos, leña, son algunos de los usos directos de estos bosques. Estos bosques proveen los recursos para la supervivencia de un gran número de poblaciones rurales incluyendo pueblos indígenas y campesinos pobres en recursos. El nivel de vida de esta población depende largamente en mantener la vitalidad de los bosques, la diversidad y la cobertura de éstos.

Adicionalmente hay menos de 4 millones de has de remanentes de bosques en la región andina y en la costa del pacifico, pero su contribución a la economía forestal es mucho menor que la de los bosques amazónicos.

El sector forestal peruano es fuertemente dominado por un grupo empresarial que da cuenta del 80% de la exportación de productos forestales maderables: el grupo Bozzovich-Balarin. Sus competidores más cercanos son un grupo de empresas vinculadas a la transnacional Newman Lumber, pero este segundo grupo representa solo un 10% de las exportaciones peruanas de madera.

La actividad extractiva forestal se caracteriza por ser altamente informal. Más del 80% de la madera en el Perú es abastecida de manera informal, es decir, pese a contarse con contratos para un área específica se extrae de cualquier área afectándose áreas naturales protegidas, tierras indígenas y, en general, cualquier remanente de bosque. Ello es facilitado por el sistema de contratos de menos de 1000 hectáreas desperdigados por toda la Amazonía peruana sin ningún orden ni racionalidad. En 1999 de 1400 contratos de extracción forestal tan solo en Madre de Dios, únicamente 30 eran mayores a 1000 hectáreas y ninguno había cumplido con ejecutar planes de manejo forestal.

El Estado no ha sido capaz de ejercer un efectivo control y vigilancia de la actividad forestal, a la vez que hay muchos indicios de corrupción en varios de los niveles de las diferentes instituciones públicas vinculadas a esta actividad. Por si ello fuera poco la extracción selectiva de Cedro y Caoba sólo aprovecha de 1.5 a 2 m3 por hectárea. Adicionalmente se aprovechan no más de 15 especies de valor comercial, cuando en realidad existen más de 50 especies forestales con potencial para la comercialización. Si a ello se añade la ausencia de planes de manejo forestal se configura una situación de minería del bosque. Lo que produce un impacto ambiental acumulativo, por la múltiple fragmentación del bosque, con el consiguiente impacto sobre la flora y la fauna. A ello se añade el impacto social de la actividad forestal debido al subempleo a y la explotación de la mano de obra, el deterioro del nivel de vida de los pueblos indígenas, las poblaciones rurales y los trabajadores forestales.

Muchas de estas poblaciones son también agentes de la extracción forestal sea porque venden la madera de sus tierras, porque la extraen de las tierras de otros, incluido el Estado, o porque directamente son extractores sin manejo forestal sostenible.

Todos estos factores han influido para que en la Amazonía no haya inversión forestal de largo plazo. La informalidad provoca el desinterés, por lo que la industria forestal es tecnológicamente obsoleta. Por su parte la administración forestal en el Perú es centralizada, con una institucionalidad débil, politizada y ausente en las zonas de producción forestal. Ante esta situación varias ONGs peruanas con el apoyo de ONGs internacionales, como el World Wildlife Fund, plantearon como propuesta de cambio la visión del manejo forestal sostenible. Esta visión consiste en ordenar las tierras forestales para aprovechar y conservar la flora, la fauna, los servicios ambientales de los bosques y las tierras forestales. Para ello se busca fomentar la industria forestal, el empleo formal, el uso sostenible y la investigación, por lo que es necesario asegurar los derechos de los inversionistas, la sociedad civil, los pueblos indígenas y los trabajadores forestales.

Los conflictos ambientales son conflictos por el acceso privilegiado a la naturaleza entre actores con cuotas desiguales de poder. Estas disputas o conflictos ocurren no en el medio de un terreno neutral e inocuo sino por el contrario se ven estimuladas o desalentadas por las condiciones que impone un modelo económico dependiente y semi-industrial, basado en la exportación de recursos naturales y en la importación de bienes de capital. Más aun el modelo político es autoritario y centralista, caracterizado por la prepotencia de los gobernantes y el clientelismo de los gobernados. El modelo económico y político no es homogéneo y articula diferentes espacios con diferentes dinámicas. Así en relación al aprovechamiento de recursos naturales, la renta es generada por tres tipos de subsidio de la naturaleza, del trabajo y del estado.

En el Perú, en particular en las zonas donde se ubican los recursos naturales, se caracteriza por una hegemonía de la desigualdad y la exclusión, que hace que en muchas de estas zonas impere un machismo privado y un caudillismo público, el racismo, el etnocentrismo y el parroquialismo, todo lo cual influye para que el desarrollo sea percibido con un fuerte sesgo urbano que impulsa un modernismo capitalista primitivo y salvaje.

El impacto de este modelo político y económico sobre el ambiente genera la fragmentación de ecosistemas claves y la eventual desintegración de procesos ecológicos esenciales para el mantenimiento de la vida en estas zonas y el planeta. Este fenómeno se ve mejor expresado en el concepto de extinción de ejemplares comerciales; que manifiesta la erosión progresiva de la capacidad cultural de generar estrategias productivas adaptadas al medio; lo que nos da una evidencia de la enorme ‘dificultad’ de establecer un modelo de desarrollo equitativo y sostenible.

El Estado está también atravesado por el conflicto entre el statu quo y el desarrollo sostenible. Así un sector del Estado más bien conformado por buena parte del aparato administrativo público y los gobiernos regionales amazónicos apuestan por el statu quo, unos por defecto, otros por compromiso con las elites regionales, con una estrategia de hacer perder tiempo en el proceso, demorándolo hasta lo inevitable, finalmente ¿quién puede controlar el Estado? Para ello presentan un discurso voluntarista y demagógico. Otro sector del Estado más bien identificado con las cúpulas de la administración central, limeña y costeña remarca y las elites latinoamericanas del pensamiento académico forestal tienen por objetivo el manejo forestal sostenible con una estrategia de ganar tiempo a favor del cambio y con un discurso voluntarista y demagógico.




2. LEYES FORESTALES A LO LARGO DE LA HISTORIA.-

El 7 de septiembre de 1990, el gobierno constitucional de Alberto Kenyi Fujimori, con el voto aprobatorio del Consejo de Ministros, que presidía Juan Carlos Hurtado Miller, promulgó el Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, mediante Decreto Legislativo 613 (Soria 2001). Este código estableció en su segunda disposición transitoria la necesidad de actualizar el Decreto Ley 21147, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, que se encontraba vigente desde el 13 de mayo de 1975. La aplicación del Decreto Ley 21147 o Ley Forestal y de Fauna Silvestre vigente casi un cuarto de siglo, no contribuyó a incentivar la inversión privada, a generar riqueza y empleo, ni a proteger nuestros recursos forestales.

Desde entonces hasta julio de 2000 se elaboraron una serie de proyectos de Ley Forestal y de Fauna Silvestre. Por un lado, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental y la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza, luego conocida como Pro Naturaleza, con fondos provistos por el World Wildlife Fund-US, iniciaron una serie de talleres en varias ciudades del país para poder elaborar un anteproyecto que salió a la luz en 1993. A lo largo de la década diferentes administraciones forestales elaboraron sus propias versiones de un proyecto de ley forestal. Por su parte, varias iniciativas legislativas se formularon en el Congreso. Del mismo modo, algunos actores empresariales organizados adoptaron diferentes estrategias, las que incluían la elaboración de su propia versión de una Ley Forestal y de Fauna Silvestre.

Así, durante una década, Estado, ambientalistas y empresarios debatimos, cada uno desde su trinchera, la política del sector y cómo realizar la reforma del sector forestal. La década estuvo caracterizada por un gobierno que no tuvo políticas promocionales de la participación ciudadana e institucional, pues ello no era compatible con la naturaleza del régimen político, centralista y autoritario. La falta de transparencia y ausencia de mecanismos de participación ciudadana en la gestión de los recursos forestales había impedido actuar adecuadamente en términos de información, sensibilización, movilización, organización, gestión y concertación alrededor de problemas del sector forestal.

Una década en la que los sectores mas retrogradas del sector forestal, en particular, algunos empresarios nacionales articulados al mercado internacional, con la complicidad de algunas transnacionales madereras diezmaron los bosques en busca de madera valiosa, en particular, las poblaciones de Cedro y Caoba. Hoy sólo queda un último remanente de bosque de Caoba con una extensión de cuatro millones y medio de hectáreas entre los departamentos amazónicos de Ucayali y Madre de Dios, y algunas extensiones menores en otras ocho zonas de la Amazonía. Este último manchal de Caoba es también un área donde sobreviven cuatro pueblos indígenas amazónicos en aislamiento voluntario (Huertas 2002). La estrategia del principal exportador de madera, a lo largo de la década fue la de dilatar la implementación del manejo forestal sostenible sin poder precisar con claridad cuáles eran los puntos centrales de su oposición, pero lo que es más grave, sin haber planteado una alternativa técnica clara y concreta.

El 16 de julio de 2000 el Congreso aprobó el proyecto dictaminado favorablemente por la Comisión de Amazonía, Ecología y Ambiente, presidida por el biólogo fujimorista Luis Campos Baca. Este proyecto recibió el respaldo del ejecutivo que buscaba poner fin a un problema que había comenzado a escapárseles de las manos: la progresiva migración del sector productivo forestal hacia la informalidad, con los enormes costos sociales y ambiéntales que ello implicaba. El proyecto de ley contenía normas transitorias para permitir una aplicación gradual de la norma que debería poner fin al sistema de contratos menores a 1000 has.

La aprobación de la Ley 27308 en el Congreso no fue fruto de ningún debate participativo sino que había sido un proceso, más o menos cerrado, de comentarios y propuestas. Ello se debía en gran medida a que todos los intentos a lo largo de la década de 1990 de producir una ley forestal habían sido sistemáticamente boicoteados por algunos representantes del sector maderero que se negaban a reconocer a los demás actores con interés en la política forestal. Para ellos el bosque era madera, por tanto, solo los empresarios madereros debían opinar. Así, se oponían a reconocer el derecho de los pueblos indígenas, las comunidades locales y los ambientalistas a participar en la formulación de la política ambiental. Finalmente, el proyecto de ley fue aprobado por el interés del gobierno de avanzar hacia una solución sostenible del tema forestal en el Perú.

Desde que fue aprobada la Ley 27308, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, organizaciones de base y sus redes como la Coordinadora Agroforestal Indígena y Campesina del Perú-COICAP, la Federación Agraria Departamental de Madre de Dios-FADEMAD, la Federación de Comunidades Nativas Yaneshas-FECONAYA y organizaciones ciudadanas, como el Foro Ecológico, iniciaron un proceso de estudio, análisis y propuesta para mejorar el texto de la ley recién aprobada. En principio, el Foro Ecológico hizo un análisis de la Ley que demostró que ésta tenía algunas fortalezas (promueve el manejo sostenible del bosque, elimina la adjudicación directa, introduce planes de manejo, promueve múltiples usos del bosque, madera, no madera, servicios ambientales), muchos vacíos (no menciona los trabajadores, no clarifica la gradualidad para adaptarse, no promueve actividades científicas), algunos errores y algunas debilidades (sesgo maderero factor social ignorado, poca participación de sociedad civil).

Foro Ecológico, COICAP, FADEMAD y FECONAYA formularon una propuesta ampliatoria de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre en base a los aportes derivados de sucesivos talleres multisectoriales y regionales en Tingo María, Iquitos y Madre de Dios, así también como de los encuentros con comunidades indígenas y campesinas en Pucallpa e Iquitos, dos encuentros nacionales convocados en Lima, además de reuniones permanentes de análisis, discusión y sistematización de los procesos anteriores, del equipo multidisciplinario forestal del Foro Ecológico, en Lima, y el acceso a la información sobre la experiencia internacional, particularmente latinoamericana, sobre manejo de recursos forestales y de fauna silvestre.

En estos procesos fueron fundamentales las actividades de difusión radial de los avances de esta propuesta, tanto a nivel nacional como regional, a través de la Coordinadora Nacional de Radio (CNR), Red Ideele-radio, CPN Radio, Programa “Agenda Ambiental” del Foro Ecológico, a través de Radio Cadena, Radio La Voz de la Selva (Iquitos), Radio Madre de Dios (en ese departamento) y los principales programas radiales indígenas y campesinos de Ucayali. Estos medios permitieron a su vez convocar a otros actores a aportar al proceso de análisis y propuestas de la ley forestal.

El Foro Ecológico reconoció que la Ley 27308 configuraba un marco normativo positivo y favorable para el desarrollo del sector forestal y de fauna, pero considerando que dicho marco podía ser mejorado sustantivamente por:

A.- Su debilidad promotora, al no establecer políticas ni mecanismos claros en favor de incentivos, estimulo al desarrollo de capacidades y asistencia técnica, la identificación de mercados y fondos de financiamiento.

B.- Su sesgo amazónico y maderero, descuidando otros tipos de bosques como los alto andinos y los bosques de la costa, así como la diversidad de usos potenciales de los recursos forestales y de fauna.

C.- Su sesgo estatista - centralista, al concentrar en el INRENA gran parte de las funciones y competencias, sin un soporte necesario de una gestión pública descentralizada, calificada, eficiente, eficaz y transparente.

D.- La debilidad de canales de participación ciudadana para asegurar la expresión de la diversidad de intereses y objetivos, como parte de una visión forestal compartida de futuro.

El Foro Ecológico presentó un conjunto de propuestas ampliatorias de la Ley 27308, a fin de contar con una ley promotora de la inversión forestal que incorpore la diversidad de recursos forestales y de fauna, promueva una gestión pública eficiente y la participación ciudadana para el uso sostenible de los recursos forestales y de fauna silvestre. El proyecto comprendía:

• Principios para el uso sostenible de los recursos forestales y de fauna silvestre.
• Lineamientos de políticas y los objetivos de las políticas forestales a aplicarse.
• El desarrollo del rol promocional del Estado.
• La consolidación de la participación ciudadana, los derechos de los pueblos indígenas y de los trabajadores forestales.
• Criterios para adecuar el INRENA y descentralizarlo, en el marco de un Sistema Nacional de Gestión Forestal y de Fauna Silvestre.

El Foro Ecológico consideraba fundamental un conjunto de disposiciones complementarias destinadas a facilitar el tránsito del viejo régimen forestal al nuevo régimen, que respondiera a los nuevos enfoques, principios y tendencias positivas a nivel internacional; especialmente la formación de grupos de trabajo que promuevan la elaboración concertada de la visión de futuro del sector forestal y de fauna para los próximos 30 años y la generación de la institucionalidad que se requiere para un gestión pública y privada más eficiente de los recursos forestales y de fauna.
El Foro Ecológico, en búsqueda de mayor transparencia en el tratamiento de los temas forestales, impulsó la concertación para involucrar a todos los actores institucionales en el proceso de reglamentación como un paso hacia el proceso de implementación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, Ley 27308.

Uno de los temas en debate relacionados a la Ley Forestal y de Fauna Silvestre en provincias era la desconexión entre las áreas de extracción de la madera y el espacio donde se formula la política forestal. Como en el caso de Ucayali la zona de extracción maderera está totalmente aislada del espacio donde se formula la política forestal. Esta desconexión también influyó en el proceso de elaboración de la Ley 27308. Esta desconexión se genera como parte de un mito como lo es el del control perfecto del proceso extractivo y de los actores que de él participan, cuando en la realidad nadie tiene una figura clara y completa de cómo opera la actividad extractiva a través de su complicada red de relaciones sociales, económicas y políticas. Un caso similar es el de la fauna silvestre, caso en el que no se reconoce que el comercio de esta es una realidad extendida, más bien se asume que hay la posibilidad de ejercer un control perfecto, lo cual no es cierto, ni posible.

En este contexto, nuestra visión del futuro desarrollo del sector forestal maderero sugiere que lo más probable es que el grueso de la explotación comercial de madera se ubique en bosques de producción permanente, algunos bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas y algunas áreas naturales protegidas que permitan extracción. En principio, algunos bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas, los bosques locales y los predios individuales solo contendrían madera para el mercado local y nacional.

Sin embargo, en este momento la extracción forestal se realiza de manera desordenada en cualquier área. Es conocido que los titulares de contratos primero descreman los alrededores de su contrato para solo al final trabajar en este. En tal sentido, la estrategia de la Ley es la de exigir el manejo forestal a todos, de manera de asegurarse que no exista un vacío en la ley que permita legalizar madera de origen informal. Sin embargo, esto supone una inmensa capacidad de control y una gran inversión en el acompañamiento y promoción del manejo en todos los espacios donde se hace manejo forestal.

Es aceptado por todos que el INRENA no tiene ninguna capacidad de control del bosque ni de supervisión de los extractores informales. Es evidente que un conjunto de empresas madereras tienen relaciones privilegiadas al interior de INRENA. Por si ello fuera poco el statu quo, el mantenimiento de la situación forestal tal como ha venido ocurriendo en los últimos dos años solo favorece a dos grupos al interior del sector forestal. Primero está el intermediario que compra madera ilegal y la legaliza generando un margen de utilidad de hasta el 200%, luego los principales exportadores de madera que en la medida en que compran madera sin preocuparse de donde proviene contribuyen a la cadena de la extracción ilegal.

La solución a la tala ilegal se encuentra por controlar el transporte de madera, tanto en tierra como en ríos, e intervenir a los acopiadores de madera que son el nudo fundamental para quebrar una estrategia muy bien financiada de madera ilegal sin manejo forestal. Una madera que viene de aguas arriba no puede ser legalizada con un contrato de aguas abajo, sin embargo, no hay ninguna fiscalización de estos documentos por parte del INRENA. Peor aún en muchos casos los funcionarios del INRENA son responsables de la emisión fraudulenta de guías de transporte. En ese sentido, se ha planteado la necesidad de emitir las guías de transporte en el punto más cercano al área de extracción. Otro factor podría ser el diferenciar el origen de las guías mediante colores en el papel y códigos de numeración que dificulten el tráfico ilegal de guías de transporte. Otra modificación importante, considerando que el transporte de la madera es multimodal, es el hecho que la guía de transporte tenga varios casilleros para poder registrar cada uno de los transportes que han intervenido en transportar un cargamento específico de madera.

En relación a los empresarios muchos de los pequeños extractores han entrado al negocio de formar empresas concesionarias para poder ser ellos mismos quienes comercialicen la madera de su bosque incrementan su margen de ganancias. Pero si la red de intermediarios de las grandes empresas sigue comprando a los madereros ilegales entonces estos van a seguir talando En una estrategia donde los pequeños se disputan la madera perjudicándose unos a otros, sin posibilidades de mejorar su participación en el precio de la madera, consolidando la posición de los oligopolios de la madera. En una actitud muy bien descrita por la palabra acuñada por Antonio Brack: ’Empresaurios’, porque se comen entre ellos unos a otros y no permiten construir un desarrollo sostenible.

Para empezar a trabajar mucho de los empresarios solicitan donación de capital. Señalan que deben ser las ONG’s defensoras del ambiente quienes deben brindarles la maquinaria y la tecnología necesaria para realizar su trabajo. En realidad es el empresario quien debe poner su capital para la utilidad de su negocio y no pedir a las ONG’s que le consigan el capital para que después puedan ellos obtener una rentabilidad que van a apropiar. Cabe señalar que no existe organización en el mundo, ni cooperación técnica que regale capital a los empresarios, por el contrario la cooperación técnica, brinda apoyo y la asesoría,

Otro tema importante es el de sancionar y controlar. No se puede continuar con la situación de la tala ilegal de bosques, la madera sale de todos lados y, peor aún, se continúa exportando. Es hora de exigirle al INRENA y a los empresarios de que dejen esta complicidad. Es necesario que tomemos medidas ante esta situación, debemos sancionar a aquellos madereros que actúan mal, de lo contrario, los que están actuando bien van a perder el interés de seguir haciéndolo porque verán que hacerlo mal es más rentable, tiene menos costos.
































CAPITULO V.- CONFLICTOS SOCIALES


1. RESUMEN DE LOS HECHOS.-

La actividad forestal en el Perú se ha caracterizado por el desorden, los abusos, la ilegalidad, la corrupción, la prepotencia, la ineptitud, la ineficiencia y así se podría continuar hasta llenar párrafos y párrafos de calificativos puramente negativos. Se han llevado a cabo esfuerzos por tratar de mejorar esta situación, pero el remedio ha resultado peor que la enfermedad.

Las empresas concesionarias formadas empujaron los precios a pagar muy por encima de los precios base establecidos para acceder a las concesiones. Esto ha resultado en que los concesionarios no pueden cumplir con los pagos ofrecidos, encontrándose hoy con tremendas deudas ante el estado, abandonados a su suerte y sin salida alguna. Estas ofertas de pagar por encima del precio base han hundido las expectativas económicas de estos nuevos concesionarios y ha generado una total desconfianza ante el sistema de manejo forestal y reforzado de esta manera la extracción ilegal y el desorden.

Los constantes abusos sobre los indígenas por parte de los madereros, que vemos por todos lados corrupción, ilegalidad y delincuencia, ha sido una institución de protección de la vida animal amenazada, adoptando el oso panda como símbolo y caballito de batalla. Hoy que se meten a la madera, sin mayor experiencia en el asunto y de forma oportunista, tal vez terminen cambiando su símbolo del oso panda por el de una caoba.





CONCLUSIONES

• El estado y los privados no respetan el derecho a la propiedad comunitaria de los pueblos indígenas.

• El flagelo de la erosión de los bosques naturales hace que los pueblos indígenas emigren.

• El flagelo de la deforestación deja sin el hogar a los propietarios tradicionales de los bosques.

• La legislación forestal a lo largo de estos 20 años ha sido muy “suave” ante los abusos contra las comunidades indígenas.

• La ley 29763 es un buen punto de partida para ayudar al desarrollo forestal.


















RECOMENDACIONES


a. Garantizar los derechos de propiedad de la tierra y la seguridad jurídica de las comunidades nativas de la Amazonía.

b. Asegurar la participación de los pueblos indígenas en el manejo y en los beneficios de las áreas naturales protegidas.

c. Garantizar el acceso, uso y participación en los beneficios por parte de las comunidades nativas en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de su entorno.

d. Luego de que se concluya el proceso forestal amazónico sería necesario promover el manejo de los bosques de la costa norte de Perú y también promover el manejo forestal comunitario en la región andina.

Estos son otros dos grandes temas de suma importancia para el manejo de la integridad del tema forestal. Junto con ello, hay que ver el tema de la agricultura migratoria. En Selva y en Costa tenemos el tema forestal muy vinculado al tema agrícola, lo que también requiere de ciertas medidas.

No es posible que se continue trabajando las parcelas agrícolas como si fueran el único motor del desarrollo. Los recursos forestales son sumamente importantes para una gestión integral del espacio y para asegurar también la reproducción de importantes segmentos de la población.





BIBLIOGRAFIA


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